Juan Mascuñano

He leído por azar la hermosa aunque triste historia de Juan Mascuñano, que podéis leer en la cabecera de este post; una historia con la que a muchos nos debería caer la cara de vergüenza, sobre todo a los que, en plenas facultades físicas y algunos hasta mentales, nos sentamos en una terraza a quejarnos de la mierda de ayuda que nos da el gobierno "se creerán que se puede vivir con 500 €". Juan nos da una valiosa lección de resiliencia y superación, de no tirar la toalla y sobre todo, de saber elegir la forma adecuada de salir del bache pues, sea cual sea el tipo de ocupación que se estile en las próximas décadas la mayoría estarán basadas en la red.

Paradójicamente, a pesar de vivir en la mejor época de la historia, con acceso a todo tipo de documentación científica y técnica de calidad (sobre todo en inglés), de universidades de gran prestigio internacional y por la patilla, parece que nos cuesta tomar las riendas de nuestro destino y forjarnos un futuro en condiciones. En menos de dos décadas la mayoría de los trabajos no cualificados desaparecerán y nuestras disculpas habituales habrán perdido todo el sentido, "es que no hay trabajo...", "he terminado la carrera y nadie me llama...", "es que no me quiero ir de casa...,  "los sueldos son una mierda y paso de que me exploten...".

Tenemos que aprovechar las oportunidades que nos brinda internet a la hora de diseñar nuestra ocupación futura, es un medio barato, de calidad y sobre todo super democrático; la historia de Juan Mascuñano nos enseña que internet tiene cabida para todo el mundo independientemente de su situación social o económica o de su condición de género y religión.

Eso si, lo que no ha cambiado y nunca cambiará es que para conseguir algo en la vida hay que esforzarse y, como dice el cuplé, "el que quiera coger peces que se acuerde del refrán.

Tres hurras por Juan, !hip, hip, hurraaaaa¡ - !hip, hip, hurraaaaa¡ - !hip, hip, hurraaaaa¡.

El apuntador.

Deja un comentario