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Una de las mejores aplicaciones que podría tener la tecnología blockchain sería su uso en las votaciones, en lo que se ha dado en llamar democracia líquida.

Pero, si bien la tecnología blockchain en sí podría garantizar la transparencia de dichas votaciones, existen procesos colaterales que hoy por hoy no son fiables hasta ese punto.

Para empezar, la cadena de bloques de las votaciones debería ser pública, de nada sirve que los servidores de dicha cadena los tenga un poder central, y por supuesto contar con el suficiente número de nodos de verificación.

Por otra parte estarían la aplicaciones "front-end", que dan acceso a los ciudadanos a la votación a través de internet, que de alguna manera también han de ser fiables.

Y por último, el problema de la identidad. Yo que soy del ramo, llego a alucinar con las contraseñas que habitualmente se manejan y con lo descuidados que podemos llegar a ser con algo tan importante.

Ciertamente todavía tendremos que madurar antes de poder acceder a tan interesante opción.

Fuente: cointelegraph.com, leer artículo original

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