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Hasta el momento, la mayoría de los métodos para eliminar el dióxido de carbono requerían concentraciones muy altas del mismo, como las emisiones de humos de plantas de energía y con un coste muy alto.

Sin embargo, el nuevo método desarrollado por los científicos del MIT puede capturar el CO2 en cualquier concentración, es significativamente menos costoso, y requiere menos energía.

El dispositivo es básicamente una batería grande que absorbe el dióxido de carbono del aire -u otra corriente de gas- que pasa sobre sus electrodos a medida que se carga.

La reacción inversa tiene lugar cuando la batería se descarga,  proporcionando parte de la energía necesaria para todo el sistema, y ​​en el proceso expulsa una corriente de dióxido de carbono puro. 

El CO2 puro obtenido puede luego venderse a empresas embotelladoras, invernaderos u otras empresas que lo utilicen en su proceso y que, hasta ahora, procedía de la quema de combustible fósil.

Fuente: nationalgeographic.com, leer artículo original

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