singular

La visión de los mamíferos está limitada al rango entre 400 y 700 nm que se corresponde con los colores del arco iris, por ello no podemos ver ni la luz infrarroja ni la ultravioleta sin gafas adecuadas.

Pero esto parece que se va a poder subsanar mediante la  la inyección intraocular de nanopartículas, que se anclan en conos y bastoncillos y funcionan como una antena que transforma la señal.

Todo esto obviamente se está probando en ratones para garantizar su biocompatibilidad y comprobar que los ratones pueden realmente reconocer patrones complejos de luz infrarroja, incluso con luz diurna.

Aunque realmente aún queda mucho por investigar para poder aplicarlo en humanos, parece que puede tener aplicaciones biomédicas y, lo que siempre es inevitable, militares.

Fuente: francis.naukas.com, leer artículo original

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